sábado, 23 de abril de 2016

OTRO ÁNGEL CAÍDO (DEL LIBRO: PUEBLO, CAMINOS Y CUENTOS)

OTRO ÁNGEL CAÍDO.
En aquel tiempo, cuando en junio todavía llovía por estos lados y la gente creía en los milagros, cayó otro ángel del cielo.
 No se sabe si fue por los ventarrones o por alguna razón especial, pero aquel ángel  vino a caer precisamente en  Portachuelo, un pueblo del  que decían, había sido olvidado por Dios.
El ángel trae una misión para este pueblo, Así se supo por boca de unos de los tripones del caserío quien ayudo al ángel a reponerse de un aterrizaje un tanto aparatoso entre los matorrales de amargoso.
Ese mismo día, el ángel convocó a una reunión a la gente del pueblo para dar inicio a su misión celestial,  pero tuvo que suspender la asamblea porque fue muy poquita gente. Entonces, entre los presentes allí decidieron, por unanimidad, que convocarían para el día siguiente y Ángel, como ya le empezaron a decir por pura confianza, pasaría la noche en casa de Rafael Ventura, porque la casa de él era la más grande del pueblo. Rafael Ventura le consultó a su mujer y ella no puso “peros”, más bien se sentía orgullosa porque su casa siempre era tomada en cuenta para cualquier eventualidad y eso le daba más jerarquía a la familia.
-Esa es una tradición familiar- decía Rupertina. Mi papá nos enseñó a prestarle aposento a los peregrinos.
 Lo cierto fue que Rafael y Rupertina se llevaron al ángel para su casa. En el trayecto a a la casa de los Ventura los muchachitos se le pegaban atrás al extraño visitante,  con la intención de arrancarle una que si otra pluma de las alas y que para la suerte. ( para mí que eran ordenes de la gente mayor que les daba pena o temor a caer por inocentes, como cuando vino el circo y algunos cayeron con el truco de la mujer partida por la mitad).
El ángel era muy calladito y si hablaba era para espantar a los perros que también le fastidiaron durante casi todo el recorrido.
Llegaron por fin a la casa. A Rafael le llamó la atención que los loros se alborotaron  y una bandada de pájaros se posaron en el naranjillo. “Serán familia” pensó Rafael.
Una vez que pasaron al corredor de la casa, Rupertina pasó directo a la cocina y mirando en la despensa se pregunto: ¿Que comerán los ángeles?, creyó que lo más indicado era ofrecerle frutas y un agua bendita que tenía en el altar de los santos, y eso le sirvió. El ángel comió, sobretodo mangos y cambures, el agua se la bebió de un solo sorbo. Rupertina  le dijo: Buen provecho señor Ángel, y  se fue a seguir haciendo sus oficios.
Rafael le dijo al ángel:
- Bueno amigo ángel, siéntase como en su casa, mañana será otro día. La reunión será a las dos, porque usted sabe que por aquí la gente trabaja en la mañana y ya a las dos están en su casa. Mi hija  Juana se va a encargar de avisar en la bodega de Juan Antonio, en la Escuela, con la maestra Albita, y en la quebrada donde van a lavar las mujeres y hasta en la esquina donde los muchachos van a echarle broma a los demás.
Al llegar la noche, Rupertina se pregunto: ¿cómo dormirían los ángeles?, Y al preguntarle a  Rafael  éste le contestó:
- Como va a ser mujer, tú no ves que tienen alas como los pájaros, lo mejor será ponerle un estantillo atravesado en el corredor para que duerma allí.
Y así lo hizo, pero el ángel le dijo que no, que él dormía flotando, que no se preocuparan. Entonces Petra le dijo:
- Ah bueno… flote ahí pues, cerca del altar de los santos y que pase buenas noches.
Y se fueron a dormir.
El ángel se acomodo como una nube, recogió sus alas y durmió de espalda a los santos. Sabrá él porque.
Cuando cantó el gallo y Rafael se levantó, ya el ángel estaba levantado con las alas estiradas. Se le veía más descansado y con más ánimo. Rafael entonces lo invito para que lo acompañara a arriar los chivos y el ángel aceptó.
Caminaron por esos montes pastoreando a las cobras y chivos y el ángel se puso conversador. Le agradeció a Rafael y a su familia por la hospitalidad y le dijo que su misión era promover el amor entre las personas, le habló del Corintios 13, y Rafael escuchó atento  a su entusiasta predicación. Finalmente Rafael le dijo a su acompañante:
-Mira Ángel, eso que me dices es muy bonito, pero es que la gente de este pueblo ya no quiere creer en nadie. Algunos hasta dicen que tu eres un político disfrazado o algún vendedor, en fin,  yo creo que nosotros, los mortales, no los de plumas como tú, lo que tenemos que recuperar es la confianza entre nosotros mismos. Vamos a la reunión, ojala la gente vaya, y luego veremos cómo le entramos al asunto.
Se regresaron entonces, calculando que llegarían a buena hora para almorzar e ir a la reunión.
Cuando iban llegando a casa de Rafael vieron una aglomeración  de gente abarrotada en la casa, esperando ansiosos la llegada del ángel. ¡Ahí viene¡- gritaron los chiquillos… y todos se arremolinaron en torno al ángel y a Rafael. Le aplaudieron y sin darles tiempo ni de llegar a la casa, menos de almorzar, improvisaron una tarima y  encaramaron al ángel allí para proceder luego a organizarle el evento, pero de acuerdo a lo que la gente pensaba que sería la cosa.
-Muy bien- dijo Esteban, el más avispado en asuntos públicos.-Vamos en orden, tal como lo planeamos. Primero, las mujeres embarazadas, después los viejitos y por último los más jóvenes. Los niños están representados por sus taitas.
Subió una mujer embarazada y le dijo al Ángel:  
-Señor Ángel, yo quiero que me diga si la criatura que voy a tener es hembra o varón.
Esteban anotó la pregunta y dijo: Todo a su tiempo, las respuestas a sus inquietudes serán para el final.
Subió otra mujer embarazada y dijo:
-Mi dulce señor, yo lo que quiero es que Juan Andrés, el padre de esta criatura asuma su responsabilidad y no ande diciendo que el muchacho no es de él.
Así pasaron varias mujeres embarazadas y  tocó el turno a los viejos:
Unos pidieron que le diera remedios para el reumatismo, otros para la vista, otros para recuperar su entusiasmo en cuestiones de amoríos, otros  que le concediera la gracia de regresar a su mujer a la casa. En fin, los viejos pidieron cosas algo complicadas para un ángel que no alcanzaba a comprender aquella larga lista de peticiones.
Los jóvenes un poco mas recatado hicieron sus peticiones por escrito y no faltó quien le solicitara datos confidenciales sobre la lotería, o que le indicara la pareja ideal. El ángel cada vez más confundido llamo a Rafael y quiso  conversar a solas con él.
-Paciencia- dijo el animador del  evento -nuestro amigo Ángel  tiene su propio secretario.
Cuando la gente ya se comenzaba a impacientar, pensando que era  uno de los tantos vividores que ha visitado el pueblo, el ángel se incorporo y dijo:
-Mi padre me ha encomendado una misión que yo pensé sencilla y les confieso que es más complicada de lo que imaginé. Vine a predicarles el amor, un sentimiento que puede resolver toda esa larga lista de problemas que me habéis presentado y comprueba que han desplazado aquella vieja enseñanza de amar al prójimo como a vosotros mismos, por cuestiones banales, o que carecen de sentido si no están precedidos del amor.
He aquí al verdadero ángel- y señaló a Rafael- este hombre con su sencillez y humildad con su sabiduría es la promesa de un amor que nace en su familia, en su trabajo en su hospitalidad y confianza en el prójimo. El no tiene mayor fortuna que sus sentimientos. Yo soy, entre ustedes otro ángel caído.
Cuando dijo esto, las alas se le comenzaron a desaparecer y una lágrima comenzó a rodar por su mejilla.
-Heme aquí entre ustedes, dispuesto al sacrificio- dijo el ángel, y agregó:
- Que sea la voluntad de Dios la que nos guie en este laberinto.
Algunos se retiraron decepcionados, otros sorprendidos por la metamorfosis del ángel, lo acogieron como uno más de su comunidad.
Desde ese día,  el ángel, o Ángel como decidieron llamarlo,   junto a Rafael y Rupertina vieron crecer su rebaño de cabras y sus plantas dieron más frutos, las mujeres preñadas parieron y criaron a sus hijos, los viejos resignados pero felices esperaron sus últimos días, contándole a sus nietos la historia del otro ángel caído,  y los jóvenes, atrevidos y audaces con planes futuristas para el caserío,  quieren que Portachuelo lleve el nombre de El Ángel de Portachuelo y organizan recolectas y solicitudes para  que la Alcaldía construya un dispensario, una cancha deportiva, una iglesia que acepte a católicos y a evangélicos sin distinción y mejoren la escuela.
El ángel se hizo mortal, pero el pueblo comenzó a florecer como ejemplo del amor entre los hombres. A pesar de todo, de lo difícil de las misiones de los ángeles, la confianza en la convivencia y en el trabajo es el milagro que nos acerca al amor que algún día develará sus misterios y signara cada acto de nosotros, los simples mortales.

Nelson Ures

1 comentario:

  1. Comparto con ustedes este cuento de mi libro : Pueblos, caminos y cuentos.

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