jueves, 28 de abril de 2016

Tiempo de azul y sueños

TIEMPO DE AZUL Y SUEÑOS

Este es el firmamento de los ancestros,
la lágrima del tiempo en los recodos del abismo.
Esta es la larga noche donde todo será revelado,
el parto de la madre total,
la nada comenzando de nuevo en forma de sangre vegetal y cósmica,
la mutual labranza de extraños elementos.
Esto es lo que algunos llaman poesía
Y en ciertos tiempos de búsqueda también nombrada filosofía.
Es también silencio para abrigar deseos,
es lucha eterna por ir más lejos que la luz,
es muerte transitoria,
el mientrastanto de la aurora,
el primogénito vuelo desde los confines del miedo,
la locura tras “la razón de la sinrazón que a mi razón se hace”.
Aquí se congregan todos los majaderos de la historia;
hacen planes, discuten, lanzan sus proclamas, mueren por ellas…
caen, se levantan,
Lázaros de la dignidad son…
Aquí,
los indispensables sacian su sed de gloria y optan por ser pobres para pasar por el agujero de una aguja,
nos ven desde el lado victorioso de la vida para invitarnos a ser mejores soñadores. 
Aquí, en la labranza del dolor y la dicha
unos cuantos pueblos han conjugado, desde el silencio, el grito,
y desde el amor, la verdad.
A mí no me lo creas mírate al alma


                                                               Imagen :Armando Reverón 

miércoles, 27 de abril de 2016

viento en la hojarasca

El viento,en su tropical desparpajo, buscaba entre la hojarasca un aroma que se le había extraviado en su más reciente paso por el mar, pero encontró otras cosas que tiempo atrás había perdido, entre ellas, mi nostalgia.
Nelson Ures (27-04-2016)


Dibujo de Ignacia Mesa

 

martes, 26 de abril de 2016

DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS JUEGOS Y JUGUETES TRADICIONALES

DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS JUEGOS Y JUGUETES TRADICIONALES VENEZOLANOS.
NOSOTROS,LOS JUGUETES Y JUEGOS  TRADICIONALES VENEZOLANOS, ENTRE QUIENES NOS ENCONTRAMOS, EL TROMPO, LA PERINOLA, EL GURRUFÍO,EL PAPAGAYO, LAS METRAS, EL RIN, LOS CARRITOS DE MADERA Y  DE LATA, EL CABALLITO DE SAN JUAN,LAS MUÑECAS DE TRAPO,LA CUERDA, EL AVIONCITO,LAS CARRERAS DE SACO, EL PALO ENSEBADO Y TODOS AQUELLOS QUE A LO LARGO Y ANCHO DEL PAÍS HAN SIDO INVENTADOS POR EL INGENIO DE LOS NIÑOS Y NIÑAS DE NUESTRO PUEBLO, NOS DECLARAMOS EN JORNADA PERMANENTE DURANTE TODO EL AÑO, PARA  MARCHAR  JUNTO A LA IMAGINACIÓN Y LA TERNURA  DE GRANDES Y PEQUEÑOS, SIN IMPORTAR SU EDAD, SU CREENCIA RELIGIOSA, EL COLOR DE SU PIEL, SI TIENEN DIENTES DE LECHE O PERMANENTES, SI VIVEN EN RANCHOS DE ZINC, DE PAJA, EN EDIFICIOS, EN CAMPOS O EN CIUDADES, EN BARRIOS, URBANIZACIONES, Y PONEMOS A LA DISPOSICIÓN DE TODOS Y TODAS LOS MOMENTOS DE ALEGRÍA QUE ATESORAMOS  DESDE HACE MUCHÍSIMOS AÑOS EN NUESTRAS INOCENTES ALMAS DE FANTASÍA. OFRECEMOS GRATUITAMENTE LA MARAVILLA HISTÓRICA QUE NOS VIENE DE LOS NIÑOS INDÍGENAS, QUIENES PESE AL SOMETIMIENTO COLONIALISTA ESPAÑOL ENCONTRARON EN LA TIERRA, EN LOS RÍOS, EN LOS ÁRBOLES Y PÁJAROS, EN EL SOL, EN LA LLUVIA, EN LA LUNA Y LAS ESTRELLAS, LOS SECRETOS PARA TRASPASAR LA TRISTEZA Y JUGAR A SER LIBRES, ASI COMO LOS ANGELITOS NEGROS DE NUESTRO POETA ANDRÉS ELOY BLANCO, QUIENES SUPIERON DEFENDER SUS ANCESTROS AFRICANOS Y ESPARCIR SU SANGRE REBELDE Y DANZARINA PARA MANTENER EN ALTO Y CON DIGNIDAD  SU INDOMABLE ALEGRÍA, SU MAGIA Y  LA FORTALEZA DE SUS SUEÑOS, Y ASÍ TAMBIÉN, ENTRE NOSOTROS, CON EL AMOR GERMINADO Y HUMANO, ESTÁN LAS SONRISAS DE LOS NIÑOS BLANCOS, HIJOS DE LUCHAS MILENARIAS, DE AÑOS Y PAISAJES, DE GUERRAS Y TRAGEDIAS, DE INVENTOS Y  VIRTUDES…
TODO, TODO LO QUE HEMOS SIDO Y SOMOS, LA COMUNIÓN DE ELEMENTOS CON LA QUE NOS FABRICÓ EL AMOR: EL FUEGO, EL VIENTO, LA TIERRA Y EL AGUA, HAN SIDO Y SERÁN PARTE DE NUESTROS ESPÍRITUS CONSTANTEMENTE RENOVADOS EN EL CALOR DE LAS MANOS DE NIÑOS Y NIÑAS DE HOY, A QUIENES PRETENDEN, EN NOMBRE DEL PROGRESO, ARREBATARLE LA FANTASÍA Y LA INTELIGENCIA, LA FELICIDAD Y LA LIBERTAD POR MEDIO DE BOMBARDEOS INFECTADOS DE ODIO Y DE GUERRA, LLEVÁNDOLOS POR EL CAMINO DE LA VIRTUALIDAD Y LA GLOBALIZACIÓN A LA PÉRDIDA DE SU MEMORIA Y AL EXTRAVÍO DE SU ALMA PARA QUE SEAN, SENCILLAMENTE, OBJETOS DE UN SATÁNICO FESTÍN DONDE LA HUMANIDAD SE DESTRUYE A SÍ MISMA.
POR ELLO Y SIN QUE A VECES LOS ADULTOS SE DEN CUENTA, APARECEMOS EN CUALQUIER PATIO DE ESCUELA, EN CUALQUIER SOMBRA DE ALGÚN ÁRBOL, EN CUALQUIER ESQUINA DE UN BARRIO, EN TIEMPOS DE LLUVIA O SEQUÍA, SIGUIENDO LAS FASES LUNARES, BUSCANDO EL EMBRUJO DE ATARDECERES,ROMPIENDO SOLEDADES, GANÁNDOLE ESPACIOS AL ABURRIMIENTO, COMPITIENDO CON EL ARCOIRIS, TROTANDO CON EL VIENTO, MIRANDO AL FUTURO, AMANDO A LA PATRIA, PUES  SABEMOS EN EL FONDO QUE SOMOS HIJOS DE LA NATURALEZA, POR DONDE FLUYE LA MARAVILLA DEL UNIVERSO, RESUCITADA EN LAS MANOS DE SERES HUMANOS QUIENES, EN SU ETAPA MÁS LIMPIA Y FORMIDABLE COMO LO ES LA NIÑEZ, NOS CREAN PARA SU REGOCIJO, Y NADA, NI LAS PLAGAS TECNOLÓGICAS, NI LA ROBÓTICA, NI LOS INFIERNOS INFORMÁTICOS, NI LA  MÁSCARA DE LA MENTIRA PODRÁ EVITAR QUE EN CUALQUIER CIELO UN PAPAGAYO IRRUMPA  Y SE HAGA DUEÑO DE LAS NUBES, QUE EN CUALQUIER SUELO, METRAS Y TROMPOS DANCEN SERENOS Y ATREVIDOS COMO SI ESTUVIERAN EN PERMANENTE RECREO.
PASARÁN LAS MALAS HORAS, PASARÁ EL LLANTO, EL HAMBRE, LAS GUERRAS, LA SOLEDAD, PERO  LES PROMETEMOS, NIÑOS Y NIÑAS DE LA PATRIA, QUE PUEDEN CONTAR CON NOSOTROS PARA SIEMPRE, MIENTRAS EXISTA EL  AMOR Y LA  IMAGINACIÓN.
NELSON URES.

07-05-09


Pintura :Elizabeth Conde

lunes, 25 de abril de 2016

YO QUE TE SUEÑO, TU QUE ME MIRAS (CUENTO)

Yo que te sueño, tú que me miras.
(A la memoria  de mi abuelo Juan Bautista Villegas y mi abuela Ramona Brito de Villegas)

Cuando mueras extrañaré tu silencio, el mío me lo guardo como la voz profunda de los sueños.
En esta casa habitan tus murmullos (que son pocos en relación a lo largo y lento de estos últimos días de nuestros cincuenta y dos años de casados).
Regularmente tus palabras son evocación reiterativa de hechos ya pasados, rondando casi siempre en los recuerdos de Sabino, nuestro hijo mayor, que aquella tarde prefirió, pese a la resaca de varias parrandas, ir a ver el estreno de la película de Pedro Infante, no sé cuál de ellas, pero allí, en el claroscuro del matiné, uno de sus enemigos con quien había tenido un pleito “a palos”, le clavó por la espalda, a la altura del pulmón izquierdo una certera puñalada que no le dejó vida para ver el final de la película.
Miras el chinchorro que se bambolea con el viento, tu mirada busca el peso de tu Sabino en ese ir y venir, y se te oye decir; “Allí estuviera, oyendo rancheras y pasando su borrachera”. Pero no eres tú la que controla el destino de tus seres queridos, hay otros designios más poderosos que tu amor de madre.
En otras ocasiones tus comentarios eran, a mi entender y seguramente al del perro, el gato y las flores, derivaciones de un mismo mutismo, que por lo tanto, rodaban sin piedad en la quejumbrosa melancolía de las tardes, quizá porque se referían a esos hechos inminentes de esta vida que vemos pasar: ¡Lloverá hoy, el hormiguero está alborotado¡…” ¡Mire pues, ya va a ser medio día¡”
La última vez que vino Estelita desde Maracaibo nos sorprendiste con una elocuencia poco usual en ti, quizá entonces comprendí tu molestia por esa soledad compacta que ambos sobrellevamos, bordeando los territorios del olvido, y es eso tal vez lo que más te preocupa: el olvido. Ambos hemos visto pasar frente a nosotros, como desde el andén de un viejo tren a los hijos que están y ya no están, a nietos, sobrinos, comadres y compadres, vivos y difuntos. Tú y yo somos dos recuerdos andantes en esta memoria que habitamos, ya el tiempo que nos queda es poco para prometernos gestos inolvidables.
El reproche iba dirigido entonces hacia Estelita, quien antes de casarse nos visitaba con más frecuencia, ella bien lo comprendió a juzgar por la descomposición de su semblante cuando lanzaste como un dardo aquel comentario: “Lo mejor será que uno se muera si a penas lo van a recordar es cuando ya está pisando las puertas del purgatorio”.
Aunque la comadre Rosa Elvira siempre te advertía:
-Mire comadre, no reniegue de la vida, que  quien  en eso se la pasa, Dios lo castiga alargándole más de la cuenta su estadía en este mundo.
Desde aquella noche una especie de botón invisible se oprimió para activar en mí un sueño que desde entonces no me abandona. Un sueño infalible, sobre todo cuando duermo boca arriba. Ese mismo sueño siempre se desliza entre el borde de la vigilia y dormiteos intermitentes. Entonces, el techo, a oscuras, se presta para reflejar una y otra vez, escenas que simultáneamente, estoy seguro, cruzaron por tu mente y la mía en el preciso instante cuando estalló aquella frase de la comadre Rosa.
Desde aquel día me invadió la convicción de que Juana Teresa Brito moriría primero que yo. ¡Bendito sea Dios¡…solo al pensarlo sentía un vértigo como quien un buen día despierta, inusitadamente, en la desértica superficie lunar, o se levanta a tientas en la oscurana, con una borrachera, sin saber ni siquiera en donde le queda el urinario.
-¿ Donde están las pantuflas?
-Juana…¿Dónde pusiste el mentol alcanforado?
-Juana, hágame el juguito de guayaba antes que los pájaros se las coman.
-¿Qué será esta comezón que tengo en la barriga?
-¿Ya me puso a tibiar el agua para bañarme?
Por la noche te soñaba, trajeada con aquel vestido de flores chiquitas con el que nos casamos, metida en el ataúd, como el que Crisanto guarda debajo de su cama desde que le anunciaron que padecía de cáncer. Allí te veía, dueña absoluta de tu silencio, en medio del lloriqueo y el rumor de la gente, y aquel olor a claveles remojados…y los nietos mirándote, y Estelita amarrándole las trenzas a Chelique, y yo, frio de soledad.
Te soñaba y me soñaba, profundos como en un cielo después de los chaparrones  de mayo. De día te veía lejana, trajinando con tus preocupaciones, ahuyentando pacientemente el olvido mientras acariciabas al gato como quien frota la lámpara maravillosa. Tu andar etéreo en el jardín y mi susto al no verte entre tus helechos, pero allí estabas, agachada, regañando a los bachacos por los destrozos nocturnales. Y la noche, otra vez la noche, filtrándose con su bostezo de frio y misterio para que por cualquiera de sus rendijas llegarás tú otra vez, con tus ojos llorosos y tus manos tibias, livianita en el aire porque quieres morirte y te acercas a mí, me tocas, me llamas, me mueves y chilla la cama y yo sin despertar, muriéndome a pesar de tu murmullo, llevándome el silencio que nos pertenece, y dejándote ese tajo de cielo agujereado que se llama soledad, mientras la advertencia de la comadre Rosa Elvira pone a prueba los designios de Dios.
                                                            Nelson Ures

19-04-1999

(Imagen: Autor Macario Colombo)

domingo, 24 de abril de 2016

Momento sutil

MOMENTO SUTIL
Nelson Ures
                                       
Prado encanto,
libre huida,
tiempo breve…mío.
Suspiro tras suspiro, poesía.
Génesis íntimamente azul,
           a veces cristalino.
Página de blanca historia,
momento inicial de la continuación,
testamento de las hojas en el viento;
beso…estancia,
dictamen de un paisaje remoto en mi sangre,
espejismo de que existo por encima de mi sombra.
Tristezas residuales enfermas de alegría,
nariz, respiración y ojos,
presentimiento al ras del próximo episodio.
De todo hay
en este momento sutil.



sábado, 23 de abril de 2016

OTRO ÁNGEL CAÍDO (DEL LIBRO: PUEBLO, CAMINOS Y CUENTOS)

OTRO ÁNGEL CAÍDO.
En aquel tiempo, cuando en junio todavía llovía por estos lados y la gente creía en los milagros, cayó otro ángel del cielo.
 No se sabe si fue por los ventarrones o por alguna razón especial, pero aquel ángel  vino a caer precisamente en  Portachuelo, un pueblo del  que decían, había sido olvidado por Dios.
El ángel trae una misión para este pueblo, Así se supo por boca de unos de los tripones del caserío quien ayudo al ángel a reponerse de un aterrizaje un tanto aparatoso entre los matorrales de amargoso.
Ese mismo día, el ángel convocó a una reunión a la gente del pueblo para dar inicio a su misión celestial,  pero tuvo que suspender la asamblea porque fue muy poquita gente. Entonces, entre los presentes allí decidieron, por unanimidad, que convocarían para el día siguiente y Ángel, como ya le empezaron a decir por pura confianza, pasaría la noche en casa de Rafael Ventura, porque la casa de él era la más grande del pueblo. Rafael Ventura le consultó a su mujer y ella no puso “peros”, más bien se sentía orgullosa porque su casa siempre era tomada en cuenta para cualquier eventualidad y eso le daba más jerarquía a la familia.
-Esa es una tradición familiar- decía Rupertina. Mi papá nos enseñó a prestarle aposento a los peregrinos.
 Lo cierto fue que Rafael y Rupertina se llevaron al ángel para su casa. En el trayecto a a la casa de los Ventura los muchachitos se le pegaban atrás al extraño visitante,  con la intención de arrancarle una que si otra pluma de las alas y que para la suerte. ( para mí que eran ordenes de la gente mayor que les daba pena o temor a caer por inocentes, como cuando vino el circo y algunos cayeron con el truco de la mujer partida por la mitad).
El ángel era muy calladito y si hablaba era para espantar a los perros que también le fastidiaron durante casi todo el recorrido.
Llegaron por fin a la casa. A Rafael le llamó la atención que los loros se alborotaron  y una bandada de pájaros se posaron en el naranjillo. “Serán familia” pensó Rafael.
Una vez que pasaron al corredor de la casa, Rupertina pasó directo a la cocina y mirando en la despensa se pregunto: ¿Que comerán los ángeles?, creyó que lo más indicado era ofrecerle frutas y un agua bendita que tenía en el altar de los santos, y eso le sirvió. El ángel comió, sobretodo mangos y cambures, el agua se la bebió de un solo sorbo. Rupertina  le dijo: Buen provecho señor Ángel, y  se fue a seguir haciendo sus oficios.
Rafael le dijo al ángel:
- Bueno amigo ángel, siéntase como en su casa, mañana será otro día. La reunión será a las dos, porque usted sabe que por aquí la gente trabaja en la mañana y ya a las dos están en su casa. Mi hija  Juana se va a encargar de avisar en la bodega de Juan Antonio, en la Escuela, con la maestra Albita, y en la quebrada donde van a lavar las mujeres y hasta en la esquina donde los muchachos van a echarle broma a los demás.
Al llegar la noche, Rupertina se pregunto: ¿cómo dormirían los ángeles?, Y al preguntarle a  Rafael  éste le contestó:
- Como va a ser mujer, tú no ves que tienen alas como los pájaros, lo mejor será ponerle un estantillo atravesado en el corredor para que duerma allí.
Y así lo hizo, pero el ángel le dijo que no, que él dormía flotando, que no se preocuparan. Entonces Petra le dijo:
- Ah bueno… flote ahí pues, cerca del altar de los santos y que pase buenas noches.
Y se fueron a dormir.
El ángel se acomodo como una nube, recogió sus alas y durmió de espalda a los santos. Sabrá él porque.
Cuando cantó el gallo y Rafael se levantó, ya el ángel estaba levantado con las alas estiradas. Se le veía más descansado y con más ánimo. Rafael entonces lo invito para que lo acompañara a arriar los chivos y el ángel aceptó.
Caminaron por esos montes pastoreando a las cobras y chivos y el ángel se puso conversador. Le agradeció a Rafael y a su familia por la hospitalidad y le dijo que su misión era promover el amor entre las personas, le habló del Corintios 13, y Rafael escuchó atento  a su entusiasta predicación. Finalmente Rafael le dijo a su acompañante:
-Mira Ángel, eso que me dices es muy bonito, pero es que la gente de este pueblo ya no quiere creer en nadie. Algunos hasta dicen que tu eres un político disfrazado o algún vendedor, en fin,  yo creo que nosotros, los mortales, no los de plumas como tú, lo que tenemos que recuperar es la confianza entre nosotros mismos. Vamos a la reunión, ojala la gente vaya, y luego veremos cómo le entramos al asunto.
Se regresaron entonces, calculando que llegarían a buena hora para almorzar e ir a la reunión.
Cuando iban llegando a casa de Rafael vieron una aglomeración  de gente abarrotada en la casa, esperando ansiosos la llegada del ángel. ¡Ahí viene¡- gritaron los chiquillos… y todos se arremolinaron en torno al ángel y a Rafael. Le aplaudieron y sin darles tiempo ni de llegar a la casa, menos de almorzar, improvisaron una tarima y  encaramaron al ángel allí para proceder luego a organizarle el evento, pero de acuerdo a lo que la gente pensaba que sería la cosa.
-Muy bien- dijo Esteban, el más avispado en asuntos públicos.-Vamos en orden, tal como lo planeamos. Primero, las mujeres embarazadas, después los viejitos y por último los más jóvenes. Los niños están representados por sus taitas.
Subió una mujer embarazada y le dijo al Ángel:  
-Señor Ángel, yo quiero que me diga si la criatura que voy a tener es hembra o varón.
Esteban anotó la pregunta y dijo: Todo a su tiempo, las respuestas a sus inquietudes serán para el final.
Subió otra mujer embarazada y dijo:
-Mi dulce señor, yo lo que quiero es que Juan Andrés, el padre de esta criatura asuma su responsabilidad y no ande diciendo que el muchacho no es de él.
Así pasaron varias mujeres embarazadas y  tocó el turno a los viejos:
Unos pidieron que le diera remedios para el reumatismo, otros para la vista, otros para recuperar su entusiasmo en cuestiones de amoríos, otros  que le concediera la gracia de regresar a su mujer a la casa. En fin, los viejos pidieron cosas algo complicadas para un ángel que no alcanzaba a comprender aquella larga lista de peticiones.
Los jóvenes un poco mas recatado hicieron sus peticiones por escrito y no faltó quien le solicitara datos confidenciales sobre la lotería, o que le indicara la pareja ideal. El ángel cada vez más confundido llamo a Rafael y quiso  conversar a solas con él.
-Paciencia- dijo el animador del  evento -nuestro amigo Ángel  tiene su propio secretario.
Cuando la gente ya se comenzaba a impacientar, pensando que era  uno de los tantos vividores que ha visitado el pueblo, el ángel se incorporo y dijo:
-Mi padre me ha encomendado una misión que yo pensé sencilla y les confieso que es más complicada de lo que imaginé. Vine a predicarles el amor, un sentimiento que puede resolver toda esa larga lista de problemas que me habéis presentado y comprueba que han desplazado aquella vieja enseñanza de amar al prójimo como a vosotros mismos, por cuestiones banales, o que carecen de sentido si no están precedidos del amor.
He aquí al verdadero ángel- y señaló a Rafael- este hombre con su sencillez y humildad con su sabiduría es la promesa de un amor que nace en su familia, en su trabajo en su hospitalidad y confianza en el prójimo. El no tiene mayor fortuna que sus sentimientos. Yo soy, entre ustedes otro ángel caído.
Cuando dijo esto, las alas se le comenzaron a desaparecer y una lágrima comenzó a rodar por su mejilla.
-Heme aquí entre ustedes, dispuesto al sacrificio- dijo el ángel, y agregó:
- Que sea la voluntad de Dios la que nos guie en este laberinto.
Algunos se retiraron decepcionados, otros sorprendidos por la metamorfosis del ángel, lo acogieron como uno más de su comunidad.
Desde ese día,  el ángel, o Ángel como decidieron llamarlo,   junto a Rafael y Rupertina vieron crecer su rebaño de cabras y sus plantas dieron más frutos, las mujeres preñadas parieron y criaron a sus hijos, los viejos resignados pero felices esperaron sus últimos días, contándole a sus nietos la historia del otro ángel caído,  y los jóvenes, atrevidos y audaces con planes futuristas para el caserío,  quieren que Portachuelo lleve el nombre de El Ángel de Portachuelo y organizan recolectas y solicitudes para  que la Alcaldía construya un dispensario, una cancha deportiva, una iglesia que acepte a católicos y a evangélicos sin distinción y mejoren la escuela.
El ángel se hizo mortal, pero el pueblo comenzó a florecer como ejemplo del amor entre los hombres. A pesar de todo, de lo difícil de las misiones de los ángeles, la confianza en la convivencia y en el trabajo es el milagro que nos acerca al amor que algún día develará sus misterios y signara cada acto de nosotros, los simples mortales.

Nelson Ures

jueves, 21 de abril de 2016

PROHIBIDO (DE EDICTO POÉTICO)


HASTA EL SOL DE HOY
 (REFERENCIA AUTOBIOGRÁFICA)
Nelson Ures ( escrito en el año 2008)
A veces me despierto a las tres de la madrugada y comienzo a navegar en un torbellino de pensamientos, doy vueltas en la cama, siento la noche como un inmenso vientre, yo en él, en su profundo y dilatado acontecer. Mi madre me dijo que yo nací a esa hora, el nueve de marzo del año sesenta y uno, en la Maternidad del Hospital Central Antonio María Pineda, en Barquisimeto. Esa madrugada no llovió pero ando por la vida con una sensación de que la lluvia tuvo algo que ver con mi gestación. Tal vez tuve sed al nacer. Soy de signo acuático, pisciano confeso y, según esos designios, soy un tipo muy sensitivo.
Soy el segundo hijo de María Villegas y Eustoquio Segundo Ures, ambos de origen campesino, más mi mamá quien desgranó su vida por tierras sanareñas, un pintoresco pueblito ubicado al pie de una montaña, en el sur del estado Lara, mientras que mi papá , aun cuando mantuvo su arraigo rural hasta el día de su muerte, destelló, a lo largo de su vida, su ancestro indio mezclado con las vivencias afloradas en un Barquisimeto bucólico, en tránsito forzado hacia la urbanidad, a mediados del siglo XX.
Cantinas y rancheras, el cine Imperio, El Manteco, las nacientes barriadas y el río Turbio, serían algunos de los escenarios para los años mozos de Segundo. Hasta ése, su mundo, se trajo a mi mamá una noche de luna llena, en supremo rapto de amor. De esa unión engendraron ocho hijos, quienes en orden de aparición somos: Maritza, Nelson (quien estas líneas escribe), Nancy, Franklin, Zoraima, Oscar, Jhonny y Alexander.
La pobreza nos acompaño como sombrío designio. Con nosotros se instaló desde las piezas de alquiler en Barrio Nuevo, husmeo nuestra infancia en el Barrio El Garabatal y vertió su llanto cuando mi hermana Zoraimita murió víctima de una bronconeumonía. Pese a todo ello, mi papá y mi mamá asumieron con valentía su destino: ella lavando ropa ajena y vendiendo empanadas; él, ejerciendo oficios diversos, desde buhonero hasta mecánico, entrelazando su faena con sus andares de bohemio.
Mis estudios de primaria comenzaron en la Escuela Nacional Ciudad de Maracay, aun ubicada en la carrera 19 entre calles 42 y 43, en Barquisimeto (la maestra Olivia me enseño mis primeras letras), cuando nos residenciamos en una casa alquilada frente a el terminal de Pasajeros, donde mi papá atendía un negocio de lubricantes de autos propiedad de un italiano buena gente llamado Colombo. “Los Colerientos” se llamaba ese sector para aquel momento y según dicen que el origen de ese nombre fue porque allí enterraban a las víctimas de la peste del cólera que azoto a la ciudad. De aquella etapa tengo interesantes recuerdos. El cementerio viejo de Bella Vista, con sus majestuosos monumentos fúnebres se veían desde mi casa, mientras el terminal de pasajeros era un hervidero de vida: cantinas, prostíbulos, talleres mecánicos, restaurantes, vendedores ambulantes, gente que iba y venía. En fin, un puerto en tierra cuyos oleajes agitaban todo.  Nuestra casa era, en la bondad de mis padres, cálido refugio para familiares y amigos, quienes por la vía del terminal llegaban desde Sanare, Caracas, Valencia y los más diversos lugares. La estadía de esta gente en nuestra casa, que a veces se prolongaba por meses, me brindaron el acceso a un mundo fascinante a través de sus cuentos, vivencias y estilos de vida. Inevitablemente aquellas charlas, fiestas y algarabías se sedimentaron en mi memoria como el rumor sereno de aquellos tiempos.
Al morir mi hermana nos mudamos a la urbanización La Carucieña, populosa barriada construida durante el gobierno de Rafael Caldera. En este lugar y con las ganas inmensas de echar a andar los deseos de vivir, comenzó el tropel de mi adolescencia…¡Inolvidable estación de los recuerdos!
Comencé mi secundaria en el Liceo Ezequiel Bujanda, cuando éste aún quedaba frente al Parque Ayacucho, para luego hacerme bachiller en el Liceo Lisandro Alvarado, sus jazmines, su viejo teatro, sus profesores y profesoras, aún flotan en el sopor de mis recuerdos.
En el barrio jugábamos béisbol y baloncesto, nuevos amigos y amigas, ¡hasta fundamos un club¡, “Club los Escarabajos”. Vivíamos para entonces con intensidad la música de los Beatles como un descubrimiento grato de aquel fenómeno que nos reservó el eco de su trascendencia. Nos sentíamos libres y eso era más importante que ser pobres. Vinieron las novias, las fiestas, los paseos, más adelante, la actividad cultural, el teatro, los títeres, lo cual nos acercó a la comunidad, a las luchas reivindicativas, a la canción de Alí Primera y mis primeros contactos con la lucha clandestina como una forma de enfrentar las injusticias. En eso andaba cuando ingresé al Básico Superior (hoy Universidad Politécnica Territorial Andrés Eloy Blanco) y luego al Pedagógico de Barquisimeto. Allí se consolido la idea de ser vanguardia para cambiar el mundo. Más allá de las aulas leía a Carlos Marx, a Lenín, mientras que Neruda, Benedetti, el Gabo y otros, rociaron con ternura poética mi transito por la universidad, donde también descubrí la música de Silvio y Pablo Milanés.
Me eligieron como Presidente de la Federación de Centros de Estudiantes del Pedagógico de Barqusimeto entre el año 88 y 89, y ejercí en tiempos convulsionados, cuando los estudiantes éramos la principal fuerza opositora al gobierno de Carlos Andrés Pérez. Por esas circunstancias me involucré con los acontecimientos del 27 de febrero del 89 y luego con los del 4 de febrero del 92. Fui perseguido y detenido, pero mis compañeros y amigos lograron mi libertad. Me gradúe de Profesor en Ciencias Sociales, mención Historia, ingrese a través de una huelga de hambre a la nómina del Ministerio de Educación. Desde ese día ejercí la pedagogía en una escuela rural llamada Auyamal, en el municipio Jiménez  del estado Lara. En el Pedagógico conocí a la que hoy es mi esposa y compañera, Luz Marina Aldana, con quien tengo tres hijos: Nelson Ismael, Rubén Dario y Sebastian Alí. Con ellos conformo la principal trinchera de amor que fortifica mi existencia.
Culmine estudios de especialización en Historia Económica y Social de Venezuela en la Universidad Santa María e inicie estudios de Comunicación Social en la Universidad Cecilio Acosta como una forma de saldar una deuda con mi vocación periodística, la cual aun tengo pendiente.
Sé que vendrán otros días para mis circunstancias y hasta el sol de hoy, con los cuarenta y tres años, con sus días y sus horas, proclamo mi oficio de vivir como una de las más dignas formas de estar en comunión con el universo.

BREVE AUTOBIOGRAFÍA
Tengo la edad de un candelabro,
mi luz ha masticado estrellas
en esas noches de hambre sideral.
Tengo
el chispazo resucitado de la aurora en mi mirada,
me debo al agua
y quisiera volver a ser lluvia,
sobre todo cuando el miedo se deja venir
lamiendo mi tenue circunstancia.
Allí, mi único socorro
es el parpadear de Venus
frotando la maravilla del día.
Sufro también
si en mi artificio
se entrampa el vuelo definitivo y frágil de los insectos.
Tengo mi tiempo colgado
en el suspiro de la brisa,
y un día extraño siempre se asoma,
coloca sus aromas en mi mesa
prepara sutiles desafíos.
Por eso sé

que hoy no soy el mismo.

miércoles, 20 de abril de 2016

PÓRTICO

PÓRTICO
Llueve en este atardecer del día veinte del mes de abril. El suelo venezolano se moja después de un terco periodo de sequía. Desde hace algún tiempo había echado a su suerte algunas semillas que pretenden el candor de la floración poética, dejándolas a veces huérfanas en el silencio. El olor a tierra mojada de este día excita en mí el atrevimiento liberador de la palabra, y ésta modesta plataforma de comunicación que constituye mi blog me permite abrir la posibilidad de germinación a esos brotes de escritura como un ejercicio, para quien como yo, solo pretende sostener con merecimiento la condición de  aprendiz en el hacer y en el compartir de esa maravillosa e infinita labranza como lo es la literatura.
Escribir siempre es un compromiso serio, no en vano la humanidad ha invertido tanto de su existencia a esa virtud que cuenta y constituye historias y vida. Por tanto, cada palabra, cada intensión de atrapar los sonidos del pensamiento en el artificio del decir escribiendo, con ritmos e imágenes en las entrañas de cada frase, resulta en alto grado una delicada labor que nos somete al escrutinio de nuestro tiempo, con su dosis de condena o absolución por las derivaciones éticas, estéticas, morales, en fin, humanas, en el complejo devenir de los seres que constituyen el “nosotros” desde cualquier perspectiva.
Sea esta otra manera de estar en el entramado acontecer donde nos necesitamos. Es este parte de mi territorio, y desde aquí aspiro tomar la bocanada de poesía que requiero para sentirme vivo.
Sean ustedes bienvenidos al SOLAR DE LA PALABRA, compartan aquí, en días de sol o lluvia, en noches de lunas y estrellas o en la penumbra abrazadora de las horas, lo que este humilde servidor le ofrece. Si gustan aderezar el momento con un poco de café o algún trago de buen licor, o sencillamente con la gentileza de su amable y critica lectura, háganlo con toda confianza y considérense en casa, cariñosamente cobijado en la frescura de mi viejo árbol de vera, él sabe mucho de conversas y confidencias según dice la brisa,  quien por cierto, en este momento, habla otra vez del frio y otras aventuras celestes.