martes, 3 de marzo de 2020


NO PODRÁN BLOQUEAR NUESTRA ALBORADA.
Nelson Ures.
La muerte quiere bloquear la vida
Bloquear el tiempo, bloquear la historia.
La muerte oscura hecha de odio,
Hecha del lodo de la soberbia
Levanta sombras, fieras rapiñas
Y hacer que el mundo sea su carroña.
El bloqueador del norte traza una línea con su veneno,
Firma un decreto para que todos nos subyuguemos
Inventa esta forma, loca y absurda, de hacer la guerra
Para que no haya
Libertad diferente a la que es negocio que él administra.
Nosotros ya invertimos a sangre y sueños  siglos de gloria;
La del pan de cada día
La del líbranos del mal
La del inventamos o erramos,
Con el derecho de equivocarnos yel deber de volver a intentarlo.
Ante este soberano corazón de tierra, mar  y cielo
La insolente planta no ha logrado ponernos de rodilla.
Entonces, bloquear nuestro destino es criminal
Usando el hambre para infectar la paz,
La muerte lenta para herir nuestro orgullo.
Bloquear mi paso y mi aliento
La medicina, el alimento
El saludo de quien quisiera saludarmeen su idioma fraterno y diverso.
Bloquear las horas, la poesía, los despertares y los encuentros,
Bloquear la luz con su penumbra de ruin imperio,
Bloquear cosechas, besos, abrazos y  nacimientos.
Por qué no te bloqueas la vía intestinal de tus tormentos
Que si implosionan tus odios como excrementos
Se purifican grandes extensiones de vida y el universo,
E iniciaría la era cuando la estética del bien sea arte y pensamiento,
Y  el amor entre hermanos sea cosecha
Y los amantes alimenten su gozo con néctar de esperanza.
Las riquezas que tenemos, ya lo ven, son inmensas,
Y podemos compartirlas si hay respeto
Si la solidaridad se asume como emblema
Para que la humanidad sea plena en su grandeza.
No entenderás, lo sé, nuestra insistencia
De aferrarnos a la libertad a todo riesgo,
Menos lo entiende el triste lacayo que te invoca
Creyendo que una migaja de tu rapiña caerá en su boca.
Pobre de quien sabiendo que le ofertan cadenas por ayudar al amo
Entrega cual ofrenda humillante
La dignidad de su patria y de su tierra.
Pobre de quienes creen que ya nos derrotaron,
Pero desde aquí, con mi hambre y mi rabia
Les digo:
No podrán bloquear nuestra alborada.


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