jueves, 27 de febrero de 2020

GANANDO GRACIAS 
Esta selección de poemas, algo dispersa y sin el orden que tal vez merezca, es para el proyecto de libro titulado "Escapulario ajeno, escapulario nuestro" que me he propuesto publicar junto con el Camarada Arnaldo Guédez. Tomé de tres de mis libros de poemas inéditos algunos escritos que reposaban desde hace algún tiempo su sustancia literaria entre la timidez y la ingenuidad. (Tal vez por eso mi poco afán de publicar). Allí van, con la autoría fundamental de la humanidad a la que pertenezco, escritos contenidos en los libros: " Todos los caminos, el amor", "De soles y abismos" y "Edicto Poético”. Se cuelan entre las fisuras que permite el trabajo de actualizar las cosas que uno va escribiendo en su devenir, otros poemas más recientes, peregrinos y sin acomodo en alguna producción más o menos coherente. Pero no quiero desaprovechar el momento para darlos a conocer y que al ser publicados puedan servir para alguna reflexión, noble fin de quien se toma el tiempo de plasmar en versos sus pensamientos y sentimientos más personales. 
Cuando sugerí que este proyecto se titulara "Escapulario ajeno, escapulario nuestro", recordé aquella frase, algo despiadada, para quien, tomando de otros la virtud con la que la vida le ha dotado para ganarse alguna indulgencia y se me ocurrió salirle al paso con un gesto de sinceridad. "Ganando gracias con escapulario ajeno" dice la consabida frase. Pues bien, me vino a la memoria el libro de Carl Jung "El hombre y sus símbolos", de donde aprendí que todos formamos parte de ese gran subconsciente colectivo interconectado a toda la historia cultural de la humanidad. Y por otra parte, la sensación de infinitud y conexión con la totalidad que me embriago cuando leí de Jorge Luis Borges en su "Historia de la Eternidad" su escrito titulado "El tiempo circular". Me pareció monumentalmente estremecedora su frase:" Si los destinos de Edgar Allan Poe. de los vikings, de Judas Iscariote y de mi lector secretamente son el mismo destino- el único destino posible -, la historia universal es la de un solo hombre". 
Por ello, ya como alivio a la quemante condena de que en nuestros escritos estén presentes vestigios de tantos poetas y seres destellantes de este humano acontecer, nos asumimos como parte de la gracia que engalana a otros, que en mejor lírica y más elaborada escritura han cantado a los asuntos que nos inquieta a quienes optamos por el oficio de escribir. Y... si, es verdad, como dice la letra de ese sabroso golpe tocuyano, "Si la gracia se comprara, la gracia comprara yo, pero la gracia la tiene aquel que Dios se la dio" , pero déjennos, en este atrevimiento, modesto y sin mayores aspiraciones de alto vuelo literario, compartir con algunos de ustedes estos versos que vienen, bien lo sabemos, ungidos con la más colectiva tradición de la juglaría, y al publicarlos solo cumplimos con la condena a que nos somete la divina suerte de la comunicación. Gustosos pues, nos sometemos al escrutinio de quien se tome la molestia de leer algunos de los poemas aquí contenidos. 
Nelson Ures 




ESCAPULARIO 

Escapulario ajeno, escapulario nuestro. 
Soy espuma de esa ola, la que está y no está, 
Soy ajeno y propio en la encrucijada de las derrotas y las glorias. 
Tinta sangre, tinta herencia, tinta polvo convertido en voces, 
Muchas almas rondan esta tentativa del mientrastanto en verbo, 
Mucho pensamiento fluye, nos empapa en lento y largo tiempo 
Y los códigos abren rendijas en los sueños,  
Van a salvarnos de la nada 
Nos elevan al vuelo de la luz en curva 
Y la gracia del sonido también nos pertenece 
Y digo que los poetas  
Tienen por escapulario 
Una lanza de hielo y fuego 
Para que nos amemos  
En la gloria y en la gracia  
De humanas cicatrices 
De comunes misterios 
De única sustancia 
Mezclada en espiral de un canto en torbellino 
Muy nuestro, muy ajeno 
Tan parecido al tiempo que lo contiene todo. 




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