martes, 12 de octubre de 2021

 


MIS ULTIMOS BESOS.

Nelson Ures Villegas.

 

Reservaré este beso,

De los pocos que me quedan,

Solo para ti,

Pero no será en tu boca

Donde su vuelo acabe…

Lo dejaré tan libre

Como un alisio errante

En busca de un cálido valle

Donde palpite el eco

Del eterno deseo.

En ese tiempo nuestro

Yo le pondría música al silencio

Y bailaría contigo,

Me embriagaría en tu néctar

Donde una sombra es cielo

Y es flor nocturna en ti.

Te volvería a besar

Aún con el mismo beso

Allí, en tu ombligo,

Y señalaría con mi dactilar llegada,

Un poco más al sur,

El exacto lugar de mi tesoro.

Mañana es otro día

Y he de volver a derrochar en ti

El resto de mi fortuna

Con otro de mis besos

Que resguardo en secreto

En mi gastado pecho,

Lo demás es mi vida

Que escurrirá en amor

El resto de mis días

Hasta la última gota

Convertida en suspiro.

 

Barquisimeto, Venezuela.

Octubre 2021.

 

 

viernes, 1 de octubre de 2021

 


FLUIR NOCTURNO.

Nelson Ures.

 

La noche fluye en mí soltando sus criaturas,

No quieren ser sueños

Si no reflejos vivos deambulando en mi insomnio,

Son huéspedes que se resisten a irse

De este laberinto mío, mi hogar,

Pese a que algunas veces

me da por ponerle la escoba detrás de la puerta,

pero la noche avanza

y entran como ruidos o sombras o destellos

a mi habitación que es mi refugio.

Sueños no son, estoy despierto,

Pero exhiben el mismo caos

De símbolos quebradizos

En mi indefensa desnudez de llama en extinción…

Amores,

Aquellos que envejecen

Mientras las palabras se derrumban en sus ecos,

La noche aquella, tal vez la única

Que el destino nos reservó

Y el agua del deseo tomo otro cauce.

La casi muerte

A la que ahora temo

Pero ayer no.

El casi beso

Que dejó el surco para otros labios,

La vida flecha

Que el arco gloria

Lanzó al vendaval de las andanzas,

La luna llena flotando cerca de una palabra que no ha nacido,

Las horas largas donde ha enraizado alguna tristeza,

Ausencias tercas, tan obstinadas como si nunca fueran vacío…

La noche fluye,

Por hoy el sueño sabe que aún estoy despierto.

 

Barquisimeto, Venezuela.

Septiembre 2021.

 

miércoles, 18 de agosto de 2021

 VOLVERÉ.

Nelson Ures.


No pretendo ser yo

Algo así como un recuerdo,

Quisiera algo más de usted

Por su pureza

Y le agradezco por volver

Pensé que sería tan fugaz

Tan mezquina con mi pobre mirada

Y si está entre la gente

Para mi es usted la que más  brilla,

La veo, y es para mi

Pleno paisaje,

Lo que justamente mis sueños dibujaron:

Su pelo de llovizna

Tejiendo maravillas

Y sus ojos allí

Mirándome.

No pretendo el infinito

De una caricia suya

Si apenas soy un saludo pasajero

Que tal vez mañana

Vuelva a florecer

En la presencia esquiva

De cosas imposibles

Pero milagro al fin

Para este corazón enamorado

Con la misma ilusión

De la primera vez.

Olvídese de mí si así lo quiere

La vida también juega sus cartas, ya lo sé,

Pero si me vuelve a mirar así,

No se cómo,

Pero a su embrujo,

invocando un poema,

Volveré.

lunes, 9 de agosto de 2021

 


CON LOS AMIGOS SE LLORA.

Nelson Ures.

Algunos dirán que la risa y la alegría,

Eso lo doy por descontado.

Pero, para mí, que termino casi siempre

Ofrendando lagrimas

A los chispazos de felicidad

O a la desolación de la tristeza,

Llorar es un acto de sublime abnegación 

A lo profundamente humano.

Llorar para nacer o por la muerte

Es el guion que va en la sangre.

No son muchos los amigos,

solo los suficientes como para haber reído

y los indispensables para compartir el llanto.

Troquelados en el metal de los recuerdos

Quedaron los momentos,

El del niño o el del viejo,

Es el mismo sentir para el abrazo.

Una mudanza y el amigo de juegos

Se queda, tú te vas

Y el adiós como si el mundo se partiera en dos.

Más adelante,

el amigo del quebradizo andar de juventud,

acumulando días interminables de rebeldía y descubrimientos

cuando el llorar unidos disipa los pesares,

llorar porque creemos que ya nada vale la pena

más el remanso

De aguas turbulentas empieza al ser amigos.

Llorar lo inevitable, cuando siendo ya viejos,

La ausencia va dejando sus vestigios

Y estar en el momento preciso de las lagrimas

Es lluvia para el alma que no quiere llora sola.

Con algunos amigos he llorado,

Y doy por descontado,

Por esta convicción de lo profundo,

Que estamos para la máxima felicidad de ser amigos.

Barquisimeto, Venezuela.

agosto 2021.

viernes, 30 de julio de 2021

 

AÚN LO BELLO.

Nelson Ures

 

Hubo allí una historia de amor;

Ella y él…

Un mundo aparte,

Una estación del devenir.

Quedan flores disecadas

Entre hojas de un libro no leído,

En las paredes ulceradas por los años

Dos corazones dibujados sobreviven,

Y aun sangran;

Una inocencia flechada por un sueño,

Una promesa de eternidad en la intemperie,

Besos acurrucados en sus ecos,

Un relámpago postrado en la ventana

Por donde una vez dos miradas

Contemplaron la lluvia.

El abrazo y el miedo forjando el equilibrio,

La soledad del uno,

La soledad del otro,

Un café y un silencio,

Una noche y un grillo.

Afuera, mucha noche;

Las hojas de un castaño

Perennes en su otoño,

La luna más desnuda

Se arropa en la neblina,

Un camino mojado

Añorando unas huellas,

La sombra de un adiós

Aleteando en la alcoba,

La silla sin cojín,

Sin el peso de alguien,

Dos copas en la mesa,

Una carta extraviada,

El tiempo haciendo trizas

Recuerdo por recuerdo…

Aún lo bello termina,

Y solo quedan                    

Escombros del Edén.

29- 07-2021.

 

lunes, 21 de junio de 2021

 


ESA MAÑANA.

Nelson Ures.

 

-Pero ¿usted en verdad cree en eso?

- ¡Pues claro! le estoy diciendo que ni usted ni yo existimos.

- ¿Cómo es eso?  ¿Y es que acaso no estamos aquí, hablando?

-Es que yo lo estoy imaginando a usted y usted a mí.

- ¡Pero es imposible! yo lo veo, lo tocó...y me veo me toco...miré. ¡Pellízqueme la piel! ¿lo ve?

-Sí, pero eso es parte de este juego macabro del destino...

- ¿Cómo se llama usted?

-Renzo... ¿y usted?

-Renzo.

-No me joda! ¿Qué edad tiene?

-65... ¿y usted?

-65.

- ¡Yo mejor me voy! ¡usted lo que quiere es volverme loco!

-No, no se puede ir.

- ¿Porqué?

-Porque estoy imaginando que usted se queda aquí, hablando conmigo.

- ¿Y si yo me imagino que me voy?

-Yo lo imagino que regresa.

-Soy un espejo, soy un espejo...

- ¡Epa! ¿y a usted qué le pasa?

-Soy un espejo...soy un espejo…

- ¡Ahora si me jodí yo¡¡Oiga, Renzo! ¡regrese! … ¿Qué hago ahora? ¿Yo solo aquí?

Este espejo parece un pozo sin fondo...Allá veo un rostro... ¿será...?

El hombre, algo turbado, siguió afeitando su barba. Esa mañana decidió ser otra persona.

 

Imagen: Retrato de George Dyer en un espejo (Autor: Francis Bacon)

 

Barquisimeto, Venezuela.

junio 2021.

jueves, 22 de abril de 2021

 

TIERRA

Nelson Ures.

Descubro que soy mineral de tu labranza
cuando me alimenta la semilla de tu vientre
y el viento cruza el territorio de mis pasos
restituyendo huellas de mi antiguo origen.
Soy sal polvo y frutal de alguno de tus surcos,
síntesis de Dios en mis simples palabras.

Descubro que te pertenezco desde siempre
desde el mudo calor expulsado del paraíso solar
hasta el gélido espejismo de las aguas del sur;
Chispa tibia del llanto de los tiempos,
alma de mi aliento,
arte incesante de  vida navegando en la noche
me proclamas flor en tu piel sudorosa de cielo
para cuando mi abrazo final encuentre tu regazo.
Me nutres en el apio de tu primavera,
en el trigo de tu luz cristalizada,
en la sangre de tu amor crucificado.
Tierra nuestra que estas aferrada a mis pies,
célula del cosmos,
hogar de mis triunfos y tragedias..
acompáñanos Madre amorosa
hasta el eterno día de nuevos nacimientos.

 

 

 

Barquisimeto,Venezuela.

22 de abril, día internacional de la Tierra.

 


martes, 9 de febrero de 2021

 


CUMPLEAÑOS

Nelson Ures.

(Del libro inédito “Escuela nuestra de cada día”)

 

Una mañana transcribía los datos de los alumnos a una de esas fastidiosas planillas que piden y piden infinitamente desde las oficinas del Ministerio, cuando me sorprendió descubrir que un niño de cuarto grado cumplía años ese preciso día. Evoque de inmediato el día de mi cumpleaños y el esmero con el que mi mamá, a pesar de la pobreza de nuestro hogar, nos celebraba ese día, una palabra incluso era suficiente para reconfortar nuestro andar por los años. Fui al salón de cuarto grado y pregunté quien era el niño. Tímidamente uno levanto su mano y me dijo: Yo señor Director… ¿sabes que fecha es hoy hijo? Le pregunte. El miro su cuaderno donde escribía todos los días la fecha y me la dijo. Me dirigí a todos los alumnos y les dije: él cumple nueve años hoy, vamos a felicitarlo y a cantarle el cumpleaños. El niño se sonrojo, los otros cantaron el cumpleaños y la maestra corrió a felicitarlo.

 

El hecho lo referí en una reunión con madres y representantes al consultarle los elementos para nuestro próximo proyecto pedagógico, en donde se había sugerido que trabajáramos sobre la Identidad, aspecto que según detectamos estaba bastante extraviado en esta comunidad, hasta el punto de haber perdido la noción sobre los orígenes del caserío.

 

Les dije que este asunto de la identidad es algo mas profundo que sacar la cédula de identidad. Tiene que ver con cada fibra de lo que somos como persona- les dije- y es que a veces olvidamos hasta hacerle un cariñito a nuestros hijos cuando cumplen año, o como nos sucedió una vez que le preguntamos el nombre a una de las niñas y resulta que lo que ella sabía es que le decían “la niña”, pues así es como le llaman en su casa y entre sus vecinos. Así como olvidamos o no le damos importancia a cosas aparentemente sencillas, nos disgregamos como comunidad, no somos capaces de encontrarnos en el afecto, en la alegría o en la tristeza, vaciamos nuestra identidad al punto de perder la memoria sobre acontecimientos familiares o comunitarios.

 

¿Cuándo nació esta comunidad?  ¿A que le debe su nombre?

 

Talvez seamos como un niño que para efectos estadísticos solo importa que sea un número más, otros oscuros elementos llenarán sus días por venir.

 

La identidad… ¡Qué profunda e intima sustancia con la que se construye nuestra nación! En la escuela tratamos de comprenderla desde la sonrisa de un niño, desde el vuelo de un pájaro, desde la palabra sabía de los viejos del caserío, desde la aridez de una tierra que nos pertenece y de unos sueños que a veces se nos ponen tan difíciles, pero que siguen siendo nuestro aliento para creer en la vida.

 

Caserío El Auyamal. Municipio Jiménez, Estado Lara. Venezuela

Mayo del 2012.