martes, 9 de febrero de 2021

 


CUMPLEAÑOS

Nelson Ures.

(Del libro inédito “Escuela nuestra de cada día”)

 

Una mañana transcribía los datos de los alumnos a una de esas fastidiosas planillas que piden y piden infinitamente desde las oficinas del Ministerio, cuando me sorprendió descubrir que un niño de cuarto grado cumplía años ese preciso día. Evoque de inmediato el día de mi cumpleaños y el esmero con el que mi mamá, a pesar de la pobreza de nuestro hogar, nos celebraba ese día, una palabra incluso era suficiente para reconfortar nuestro andar por los años. Fui al salón de cuarto grado y pregunté quien era el niño. Tímidamente uno levanto su mano y me dijo: Yo señor Director… ¿sabes que fecha es hoy hijo? Le pregunte. El miro su cuaderno donde escribía todos los días la fecha y me la dijo. Me dirigí a todos los alumnos y les dije: él cumple nueve años hoy, vamos a felicitarlo y a cantarle el cumpleaños. El niño se sonrojo, los otros cantaron el cumpleaños y la maestra corrió a felicitarlo.

 

El hecho lo referí en una reunión con madres y representantes al consultarle los elementos para nuestro próximo proyecto pedagógico, en donde se había sugerido que trabajáramos sobre la Identidad, aspecto que según detectamos estaba bastante extraviado en esta comunidad, hasta el punto de haber perdido la noción sobre los orígenes del caserío.

 

Les dije que este asunto de la identidad es algo mas profundo que sacar la cédula de identidad. Tiene que ver con cada fibra de lo que somos como persona- les dije- y es que a veces olvidamos hasta hacerle un cariñito a nuestros hijos cuando cumplen año, o como nos sucedió una vez que le preguntamos el nombre a una de las niñas y resulta que lo que ella sabía es que le decían “la niña”, pues así es como le llaman en su casa y entre sus vecinos. Así como olvidamos o no le damos importancia a cosas aparentemente sencillas, nos disgregamos como comunidad, no somos capaces de encontrarnos en el afecto, en la alegría o en la tristeza, vaciamos nuestra identidad al punto de perder la memoria sobre acontecimientos familiares o comunitarios.

 

¿Cuándo nació esta comunidad?  ¿A que le debe su nombre?

 

Talvez seamos como un niño que para efectos estadísticos solo importa que sea un número más, otros oscuros elementos llenarán sus días por venir.

 

La identidad… ¡Qué profunda e intima sustancia con la que se construye nuestra nación! En la escuela tratamos de comprenderla desde la sonrisa de un niño, desde el vuelo de un pájaro, desde la palabra sabía de los viejos del caserío, desde la aridez de una tierra que nos pertenece y de unos sueños que a veces se nos ponen tan difíciles, pero que siguen siendo nuestro aliento para creer en la vida.

 

Caserío El Auyamal. Municipio Jiménez, Estado Lara. Venezuela

Mayo del 2012.

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