jueves, 14 de abril de 2022

 


EL ÁNGEL QUE SUEÑA.

Nelson Ures Villegas.

 

Pequeñito, ángel aún, debió ocupar otro espacio del cementerio en virtud de su condición especial.

Artemidoro, quien por ser uno de los muertos más conocedores de la historia de todo el cementerio y la de quienes habitaban sus dominios, ejercía desde hacía lustros el oficio de “Cronista del Camposanto” y le correspondió asentar en el acta de ingresos de aquel año de nieblas permanentes, la llegada de Arcadio, apuntando su nombre en la sección de “Ángeles” pero en un renglón muy especialísimo que definía el atributo del alma que allí se registraba. En el caso de Arcadio se leía: Sueña…por ello se le conoció como “el ángel que sueña”.

Artemidoro conocía muy bien el extraño caso. Por ello fue seleccionado para que diera la clase magistral a los difuntos que terminaban su especialización en” Asuntos de Ánimas y Espiritualidad”

Reinaba gran expectativa entre los presentes, quienes se congregaron en torno a la muy conservada y admirada tumba de Arcadio, la cual ocupaba un área, que, según los muchos comentarios, correspondía al tamaño natural de la habitación del niño en el mundo de los vivos. En aquel emblemático monumento, Artemidoro daría su conferencia.

Según los seis cantos del cuervo, eran las 6 de la tarde y Artemidoro llegó puntual al compromiso. Leticia, la Maestra de Ceremonia, anunció el inicio de la clase: Muy distinguido público, difuntos y difuntas presentes. En esta tarde tan especial en la que asisten a una de sus dos últimas clases magistrales para optar por el título de “Especialistas en Asuntos de Ánimas y Espiritualidad”, tendrán el honor de escuchar a uno de nuestros difuntos más versados en la materia relacionada con el origen y el devenir de la muerte, algo que a todos siempre nos ha apasionado y de lo cual aún tenemos mucho que descubrir. Pero nuestro distinguido difunto, siendo Cronista Oficial de nuestro Camposanto por tantas lunas, ha podido desenmarañar muchos misterios y ha preparado para hoy una de sus mejores piezas académicas…espero que aprovechen este singular privilegio. Con ustedes el Supradifunto Artemidoro de Feyum.

Un denso y solemne silencio, como muestra de supremo respeto, da el recibimiento al conferencista.

Señores difuntos, señoras difuntas…hoy les hablaré de un caso raro… les hablaré de “El Ángel que sueña”

Artemidoro subió unos escalones que precedían la puerta de entrada a la tumba de Arcadio y continuo su charla: Estamos ante una de nuestras tumbas más emblemáticas; su historia se remonta a los tiempos cuando una densa neblina mantuvo a nuestro camposanto en una atmósfera de extraña tristeza durante un año entero. Muchos de ustedes aún no habían llegado a estos parajes, pero las crónicas hablan de “El Ángel que sueña " como un caso relacionado a aquella extraña condición que afectó nuestra comarca y por lo cual muchos temíamos salir de nuestras tumbas, fundamentalmente por el desconocimiento de las causas de aquel fenómeno, que, en consecuencia, lo tornaba en un misterio.

Muchos decían que un espíritu vivo rondaba los parajes de nuestro camposanto…algunos incluso oían el llanto de un niño que se proyectaba en eco desde este lugar, desde esta tumba, y luego el lamento adolorido de una mujer.

Como ustedes pueden ver; esta tumba semeja una habitación, y por hechos ya comprobados, es la réplica exacta del dormitorio de un niño, un niño llamado Arcadio, quien, con sus cinco años, no le correspondía aún su advenimiento a nuestro mundo, y sus sueños de niño se mantuvieron intactos y muchos de esos sueños han determinado gran parte de nuestra cultura.

Pueden observar, a través de estas paredes de cristal, la cama de Arcadio. Dicen que su madre venía todos los días al cementerio a tenderle sabanas limpias y permanecía horas arreglando la habitación, conversando con su hijo. Allí está su bicicleta (Artemidoro, en un movimiento fugaz le da con su huesudo dedo índice al rin de la bicicleta y la rueda gira emitiendo destellos de luz) Allí, su cometa, con su larga cola…por allá sus muñecos, su colección de carritos y lo que más apreciaba: su trencito eléctrico.

Hasta los momentos los vivos que deambulan por estos parajes no han podido desvalijar la tumba, por cuanto el encantamiento que hay en ella los espanta. Risas de niños atormentan a los intrusos y a partir de allí, cuando van a dormir, un sueño recurrente con la tumba y niños jugando en ella se apodera de sus pobres almas…la locura es el epílogo de sus vidas. Algunos de ellos, ya muertos, permanecen en el área especial de recuperación…por sus relatos nos hemos enterado de una parte de esta historia.

¿Qué ha sucedido en este caso? se preguntarán ustedes (la expectativa es inmensa entre los presentes, quienes toman notas apresuradas en sus pergaminos). Pues es un caso de “Tardía aceptación” dimensionado a un plano astral por la poderosa energía purificante de los sueños. Nuestros estudios indican que en los sueños de algunos seres reside la materia fundamental para establecer puentes de comunicación entre el mundo de los muertos y el mundo de los vivos.

La “tardía aceptación” resulta de fallas en las coordenadas vida-muerte que interrumpen abruptamente el proceso de la dinámica cuerpo-alma, dos categorías que ustedes deben comprender íntegramente.

Pese a que el azar ha sido descartado en la dinámica cuerpo-alma de la mayoría de entidades, vivas o muertas, se producen accidentes inescrutables en el espectro cósmico que salen del esquema de las leyes universales y generan grietas en el devenir de la materia y de la energía, que, por no entenderlas aún, preferimos NO ACEPTAR. De allí que la llamada “Tardía aceptación” retrasa la llegada o la salida a los diferentes mundos, y aquí me refiero a todos los seres, incluyendo a las denominadas “cosas”, como esa bicicleta cuya rueda aún gira, queriéndonos decir algo en su movimiento.

“La energía purificada de los sueños” queridos difuntos, encontrada en ciertas almas, como es el caso de Arcadio, resulta de algo mucho más profundo, más extendido en el tiempo y en el espacio…se trata del AMOR…

Artemidoro señala el trencito de Arcadio y éste inicia su marcha, deteniéndose frente a los congregados. El viejo sabio se inclina y saca del interior del tren un pequeño pergamino y lee: "Si no tengo amor, de nada me sirve hablar todos los idiomas del mundo y hasta el idioma de los ángeles. Si no tengo amor soy como un pedazo de metal ruidoso; ¡soy como una campana desafinada! …solo el amor vive para siempre "

Este texto-dice Artemidoro- es parte de una hermosa proclama y fue dictado a una de las almas mensajeras por la inspiración poética de la existencia a través de un sueño. Se conoce como "Corintios 13". Ciertamente son palabras, pero más que palabras, muchas de las claves que nos llegan de lo profundo de la inmensidad sin fronteras, donde vida y muerte es una sola, son sensaciones, muchas de ellas convertidas en lo que se denomina “Arte” Tienen ustedes la música (suena una cajita de música desde la habitación del niño), la pintura (un cuadro con el rostro del niño se descubre al reverso del cometa con un soplo de brisa )…y la más suprema de todas las artes, presente en lo más sublime de toda creación: la Poesía.

Es pues el amor, condensado a la más elevada pureza en la relación madre e hijo, en el caso entre Arcadio y su madre, lo que ha permitido trascender el espíritu hacia otras dimensiones, tejiendo un puente entre la vida y la muerte y que nos ha permitido iniciar, óigase bien, iniciar nuestros estudios, sobre la relación entre ambos mundos, comenzando por algo fundamental: la comunicación.

A Arcadio se le cruzaron inoportunamente las coordenadas vida-muerte -dice Artemidoro- Su mundo no estaba preparado para despedirlo, y el nuestro no estaba preparado para recibirlo. Su madre se hundió en un trance manteniendo a su hijo en una disyuntiva entre las dos dimensiones.  Por ello, nuestros parajes se vieron afectados por una densa neblina y por sucesos inusuales que figuran en varios reportes que yo he revisado muy detalladamente para su estudio. Al término de un año Arcadio culminó un periodo que llaman “muerte vegetativa”, pero durante este periodo no dejó de soñar, y eran sus sueños lo que se hacían presentes en nuestro mundo, hasta que finalmente pudo ingresar por la grieta de luz que uno de sus sueños trazó…

¿Pero dónde está actualmente Arcadio? Pregunta Fermina, una de las estudiantes.

El viejo responde: El niño está en una región reservada para esos casos especiales. Está en el surco de la luz y la sombra. Lugar donde solo pueden acceder las almas supremas y lo hacen fundamentalmente por razones científicas: para consultar en torno a los misterios que vivos y muertos comparten desde hace millones de años.

Para la mayoría, los influjos de ese lugar solo llegan a través de los sueños, materia que es propicia a estudios y en torno a lo cual ustedes deberán dedicarse en los próximos periodos…

Bien, creo que ya les he cansado con mi charla…mucho hay por investigar y eso les corresponde a ustedes. En el próximo encuentro les hablaré de otro caso…el caso del “Espíritu Insepulto” un ser extraordinario quien solicitó no bajar a su sepulcro hasta tanto, entre sus amados connacionales, no se consolidará la unión que él tanto pregonó.

Ya sobre el camposanto la bruma de una noche arropaba cada detalle y el camino de regreso a las tumbas se hizo entre rumores que para algunos era quizá el viento entre los árboles, para otros, los ecos de una clase magistral vibrando aun en la atmosfera de una inquietante búsqueda.

 

Barquisimeto, Venezuela

junio 2021

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