NO PODRÁN BLOQUEAR
NUESTRA ALBORADA.
Nelson Ures.
La muerte quiere bloquear la vida
Bloquear el tiempo, bloquear la historia.
La muerte oscura hecha de odio,
Hecha del lodo de la soberbia
Levanta sombras, fieras rapiñas
Y hacer que el mundo sea su carroña.
El bloqueador del norte traza una línea con su veneno,
Firma un decreto para que todos nos subyuguemos
Inventa esta forma, loca y absurda, de hacer la guerra
Para que no haya
Libertad diferente a la que es negocio que él administra.
Nosotros ya invertimos a sangre y sueños siglos de gloria;
La del pan de cada día
La del líbranos del mal
La del inventamos o erramos,
Ante este soberano corazón
de tierra, mar y cielo
La insolente planta no ha
logrado ponernos de rodilla.
Entonces, bloquear nuestro
destino es criminal
Usando el hambre para
infectar la paz,
La muerte lenta para herir
nuestro orgullo.
Bloquear mi paso y mi
aliento
La medicina, el alimento
El saludo de quien
quisiera saludarmeen su idioma fraterno y diverso.
Bloquear las horas, la
poesía, los despertares y los encuentros,
Bloquear la luz con su
penumbra de ruin imperio,
Bloquear cosechas, besos,
abrazos y nacimientos.
Por qué no te bloqueas la
vía intestinal de tus tormentos
Que si implosionan tus
odios como excrementos
Se purifican grandes
extensiones de vida y el universo,
E iniciaría la era cuando
la estética del bien sea arte y pensamiento,
Y el amor entre hermanos sea cosecha
Y los amantes alimenten su
gozo con néctar de esperanza.
Las riquezas que tenemos,
ya lo ven, son inmensas,
Y podemos compartirlas si
hay respeto
Si la solidaridad se asume
como emblema
Para que la humanidad sea
plena en su grandeza.
No entenderás, lo sé,
nuestra insistencia
De aferrarnos a la libertad
a todo riesgo,
Menos lo entiende el
triste lacayo que te invoca
Creyendo que una migaja de
tu rapiña caerá en su boca.
Pobre de quien sabiendo
que le ofertan cadenas por ayudar al amo
Entrega cual ofrenda
humillante
La dignidad de su patria y
de su tierra.
Pobre de quienes creen que
ya nos derrotaron,
Pero desde aquí, con mi
hambre y mi rabia
Les digo:
No podrán bloquear nuestra
alborada.