GANANDO GRACIAS…
Esta selección de poemas, algo dispersa y sin el orden que
tal vez merezca, es para el proyecto de libro titulado "Escapulario ajeno,
escapulario nuestro" que me he propuesto publicar junto con el Camarada
Arnaldo Guédez. Tomé de tres de mis libros de poemas inéditos algunos escritos que
reposaban desde hace algún tiempo su sustancia literaria entre la timidez y la
ingenuidad. (Tal vez por eso mi
poco afán de publicar). Allí van, con la autoría fundamental de la humanidad a
la que pertenezco, escritos contenidos en los libros: " Todos los caminos,
el amor", "De soles y abismos" y "Edicto Poético”. Se cuelan entre
las fisuras que permite el trabajo de actualizar las cosas que uno va
escribiendo en su devenir, otros poemas más recientes, peregrinos y sin acomodo
en alguna producción más o menos coherente. Pero no quiero
desaprovechar el momento para darlos a conocer y que al ser publicados puedan
servir para alguna reflexión, noble fin de quien se toma el tiempo de plasmar
en versos sus pensamientos y sentimientos más personales.
Cuando sugerí que este proyecto
se titulara "Escapulario ajeno, escapulario nuestro", recordé aquella
frase, algo despiadada, para quien, tomando de otros la virtud con la que
la vida le ha dotado para ganarse alguna indulgencia y se me ocurrió salirle al
paso con un gesto de sinceridad. "Ganando gracias con escapulario
ajeno" dice la consabida frase. Pues bien, me vino a la memoria el libro de
Carl Jung "El hombre y sus símbolos", de donde aprendí que todos
formamos parte de ese gran subconsciente colectivo interconectado a toda la
historia cultural de la humanidad. Y por otra parte, la sensación de infinitud
y conexión con la totalidad que me embriago cuando leí de Jorge Luis Borges en
su "Historia de la Eternidad" su escrito titulado "El tiempo
circular". Me pareció monumentalmente estremecedora su frase:" Si los
destinos de Edgar Allan Poe. de los vikings, de Judas Iscariote y de mi
lector secretamente son el mismo destino- el único destino posible -, la
historia universal es la de un solo hombre".
Por ello, ya como alivio a la
quemante condena de que en nuestros escritos estén presentes vestigios de
tantos poetas y seres destellantes de este humano acontecer, nos asumimos como
parte de la gracia que engalana a otros, que en mejor lírica y más elaborada
escritura han cantado a los asuntos que nos inquieta a quienes optamos por el
oficio de escribir. Y... si, es verdad, como dice la letra de ese sabroso golpe tocuyano, "Si
la gracia se comprara, la gracia comprara yo, pero la gracia la tiene aquel que
Dios se la dio" , pero déjennos, en este atrevimiento, modesto y sin
mayores aspiraciones de alto vuelo literario, compartir con algunos de ustedes
estos versos que vienen, bien lo sabemos, ungidos con la más colectiva tradición
de la juglaría, y al publicarlos solo cumplimos con la condena a que nos somete
la divina suerte de la comunicación. Gustosos pues, nos sometemos al escrutinio
de quien se tome la molestia de leer algunos de los poemas aquí contenidos.
Nelson Ures
ESCAPULARIO
Escapulario
ajeno, escapulario nuestro.
Soy espuma
de esa ola, la que está y no está,
Soy ajeno
y propio en la encrucijada de las derrotas y las glorias.
Tinta
sangre, tinta herencia, tinta polvo convertido en voces,
Muchas
almas rondan esta tentativa del mientrastanto en verbo,
Mucho
pensamiento fluye, nos empapa en lento y largo tiempo
Y los
códigos abren rendijas en los sueños,
Van a
salvarnos de la nada
Nos elevan
al vuelo de la luz en curva
Y la
gracia del sonido también nos pertenece
Y digo que
los poetas
Tienen por
escapulario
Una lanza
de hielo y fuego
Para que
nos amemos
En la
gloria y en la gracia
De humanas
cicatrices
De comunes
misterios
De única
sustancia
Mezclada
en espiral de un canto en torbellino
Muy
nuestro, muy ajeno
Tan
parecido al tiempo que lo contiene todo.
