sábado, 14 de mayo de 2016

ESPEJO

ESPEJO

Aquí estás en la brevedad de tu reflejo.

Estás y no estás,

pero me quedo en el estás,

me reconforto en la caricia imposible,

en la fugaz exactitud de tu boca,

en el beso que ella guarda,

en la palabra que ella dice a su propia belleza.

Estás en la luz que se marchita ante el cándor de tu piel,

estás de cristal atesorada sólo para el recuerdo de aquel día

cuando envidie al espejo.

                                 
                                                                             Frida


miércoles, 4 de mayo de 2016

A Teodora Torrealba, la Locera de Yay

TEODORA

(A Teodora Torrealba, la locera de Yay)

Volveremos a tus manos
una luna de éstas
cuando el barro evoque la primera luz
Tú estarás allí; Niña, limpia, sabia
Conversarás de flores
y montes que sirven
para amansar quebrantos,
Veremos en tus ojos
el camino extraviado
y los pasos del tiempo
por la piel de la tierra.
Volveremos contigo
A cantar con el viento
y a darle forma a sueños
con los tiestos del día.
Con tu palabra ancha
de silencio adornada
palpitarán los cantos
de hermanos que se fueron.
Estarán los murmullos
que nombran nuestros signos
y un cántaro de llanto
se unirá con el polvo
para moldear un ave
ocre como la vida
surcando el infinito
para ahuyentar olvido.s
Volver a tus cenizas
para empezar de nuevo
a desandar la aurora
y amar como tú amaste
al hombre, a la vida

al vientre de la tierra

martes, 3 de mayo de 2016

EXTRAÑOS RELATOS SOBRE @

EXTRAÑOS RELATOS SOBRE @   ( PRIMERA PARTE)
EL SUEÑO DE @
Le correspondía soñar para aquel episodio de su intempestiva vida, por eso @ se despertó mientras amanecía. Las personas hacían lo suyo y la pupila de @ le distribuyó interrogantes como ráfagas de angustias. Apresuró el andar, y cuando creyó llegar, habló a la multitud, pero el mundo ya no era el mismo.


LA CERTEZA DE @
@ sabía que iba a morir porque le faltaba un vacío por imaginar.

 @ Y LA HISTORIA
@ podía contar muchas historias. En cuanto a la suya, prefería el silencio y que otros lloraran su desgracia.

@ Y EL SEXO
@ tenía la convicción de que su condición hermafrodita le permitiría sobrevivir a la extinción y sobreponerse a la caducidad de cualquier alfabeto o a los vendavales de la semiótica, pero la estigia, con su noche abismal, le inoculo de la más elemental simpleza en el palpitar de sus deseos.

UNA POESÍA Y @
Cuando se cruzaron en el camino, aquella poesía saludo con su fragancia y  @ buscó acomodo entre las metáforas sobre raíces y pétalos. Allí estiró su lengua y pudo alcanzar algunos versos para saciar su sed.

@ ENTRE ANIMALES.
No soy gato ni gata dijo. Ni araña tampoco. A veces vuelo, pero pájaro no soy. Puedo estar entre los peces, pero nada tengo que ver con sus misterios. Soy @, alguien más del rebaño.

@ Y LA GUERRA

Alguien quiso vincular a @ con una antigua religión, para otros @ pertenece, desde tiempos de la guerra fría,  a los servicios secretos de un poderoso imperio. Sin entender cómo y porqué ya era parte de varias guerras, su bandera ondeaba entre los vencidos o los vencedores. Pensó seriamente formar su propio ejército y hasta morir por una causa. Eso lo pensaba desde la paz transitoria de su nube.


                                                Dibujo de: Maurits Cornelis Escher

LLUVIA

MI SENCILLO HOMENAJE A LA LLUVIA DE ESTOS DÍAS


LLUVIA

Mar peregrino,
río clandestino,
lago, charco, cielo.
Lagrimas de novia,
sudor obrero,
humor de amantes,
sopa sin aliño…con nubes,
picardía celeste…
Breve o larga,
larga o infinita,
alma de Dioses,
danza de hermanos,
animal rabioso,
flor de cataclismos,
germinación y aroma,
chispitas de paz,
marea de luna,
pasitos de duendes.
Si escampas
te rapto en mi tinaja.



                                  "Lluvia sobre el Amazonas" de Miguel Granado Troconis

lunes, 2 de mayo de 2016

CANTAURIAS (A PROPÓSITO DE LA TRADICIÓN EN HOMENAJE A LA CRUZ DE MAYO Y RECORDANDO A JUAN CATARÍ)

Todos los días 3 del mes de mayo se inician en Venezuela ofrendas y cantos populares a la Cruz de Mayo, tradición arraigada desde tiempos remotos y reconocida en nuestro país como patrimonio cultural. Escribí ésta reseña cuando Juan Catari aun estaba en este plano terrenal, un día se fue a cantar a otra dimensión, quizá a la que tanto mencionó en sus versos. Sea éste un homenaje a él y a tantos cultores de nuestro pueblo que cantándole a las cosas sencillas de la fe expresan su amor y devoción por la naturaleza, la siembra y la vida campesina.


CANTAURIAS

Juan Catarí y Trino Rivas son dos devotos a San Antonio de Padua, plenos de orgullo y gallardos representantes de una milenaria vocación de juglares. Sus cantaurías desgranan, en las noches de mayo y junio, historias bíblicas y andanzas mundanas que forman parte de lo divino y lo terrenal.
Las décimas, tonos y fugas estremecen, en el murmullo de las cuerdas, las noches que son para andar despiertos, lavando el alma con rocío de estrellas y pagando promesas para que el milagro no sea una utopía sino la cura verdadera a las amarguras de la vida.
Canto profundo, mítico, espiral de tonos entretejiendo alabanzas y misterios. De ese mundo son Catarí y Trino, quienes en este día abren esa puerta hacia la infinitud del tiempo con la humilde palabra de quienes se han hecho poetas por convicción, por arte de vivir.
Si le preguntamos desde cuando nació en ellos ese esmero amoroso y leal a las cantaurias de décimas, no nos refieren fechas especificas, sino episodios de la vida que llevan en su recuerdo como un trofeo a la identidad: "lo aprendí de mi taita-dice Catarí-nosotros nacimos en la hacienda El Limoncito, que quedaba por allá en Titicare, pasando el río Turbio.
-Tendría yo como doce años y mi taita me llevaba con él a las cantaurias- Dice orgulloso Catari, para proseguir su relato.
-Él se llamaba José de la Luz y nació en 1907, era peón de hacienda y cantaba velorios a San Antonio. Yo vivía todo eso; los cantos, las salves, el altar adornado con velas y flores, el incienso, el amanecer cuando reventaba el Tamunangue y esas cosas que van llenándolo a uno.
Catarí, ha sido y es un profuso compositor de décimas, la mayoría de sus años los vivió en el  Barrio El Garabatal, al suroeste de Barquisimeto, padre de nuestro insigne boxeador olímpico Omar Catarí. Tiene atesorada en una humilde bolsa de plástico, unos cuantos cuadernos donde ha escrito infinidad de versos  con su propia letra de hermosa caligrafía en la que se anidan palabras, tal como le suenan y las ha oído "menta". Así nos muestra sus decimas y cuartetos a San Antonio, a San Rafael, a la Virgen María, al Pesebre, a los ángeles, a la Cruz de Mayo.
Trino es un recopilador metódico de esa poesía, tanto la de catarí, como la de otros trovadores, unos muertos y otros aun vivos, además es un excelente cantor, con una privilegiada garganta, la cual según sus palabras "se va componiendo con el rasgar de las cuerdas, a medida que avanza la noche y con tres lamparazos de cucuy se pone afinaíta, por ahí como a las dos de la madrugada"
Una décima tiene diez palabras-dice Catarí- y tiene su fuga que es un cuarteto que se va combinando y se va cantando de acuerdo al tono.
Con sus manos rebusca en el cuaderno alguna de las décimas que ha compuesto y nos regala algo de su misteriosa belleza:

Frente a un templo se encontraron
San Antonio y Lucifer
Discutieron a poder
Sobre los moros porfiados
Mi Dios me dejó encargado
Que Antonio los Perdonara
Y que siempre los llevara
Al santo templo de Israel
Se convenció Lucifer
Yo con Dios no quiero nada

Con Dios lo que Dios quisiera
Hágase su voluntad
Y venga lo que viniera
San Antonio siguió andando
Lo acompañaba el Señor
Llévate pues el tambor
Para irlo repicando
Así vamos predicando
La palabra verdadera
Y se alejaban las fieras


Así el infierno tembló
Y al demonio se le oyó
Con Dios lo que Dios quisiera
San Antonio sacrosanto
Profesor de ideología
El firmó que defendía
La grandeza de su manto
Y se convirtió en un santo
Pa toda la humanidad
Con su santa majestad
Luego de escuchar esos versos, le cuento a Catarí y a Trino que estuve en un velorio que le cantaron a la Cruz de Mayo, y ambos aprovechan para exponer su sapiencia en la materia.
-Antes se cantaba la salve-dice Catarí-había una cruz en el patio y pa principia el velorio, se le cantaba a la cruz y luego en el altar se hacían las salves, dependiendo de cuantas había ofrecido el dueño de la promesa. La cantauría, los tonos y las décimas dependían a qué santo se le tenía que cantar. Si era a la Cruz, pues se cantaban versos con esos motivos.
Para continuar el recorrido por el memorial vibrante de estos artesanos de la palabra, les pregunto:
¿Cuáles son los cantores que les han acompañado en esta tradición?
Catarí pone de manifiesto su emoción al recordar a sus amigos:
-Esa es una dicha cantar en esos velorios. ¡Dígame cuando nos juntamos cantores de los buenos, para mencionar a algunos como el amigo Trino Rivas, aquí presente, a Teodoro Sandoval quien es de Rio Claro, a Luis Rodríguez, Pablo Pérez, a Castillo que tiene una buena garganta, a Herenio Lucena. Mire, cuando vamos llegando nosotros a esos velorios la gente dice: ¡A buena trabuca¡ y nosotros orgullosos.
Mi imaginación vuela hacia esas noches cuando estos recios y devotos hombres elevan sus versos junto al rasgar de cuerdas para proclamar, en sus coros, pasajes bíblicos, la vida de los santos, la pureza de los ángeles,  y la gracia de este pueblo grande y bueno.
Me despido de Trino y al amigo Catarí le agradezco el haberme recibido en su sombrío patio, donde seguramente muchos velorios se habrán predicado. Aquí también aprendí que la humildad no se nombre  en la casa del humilde; ésta se ejerce en los pequeños hechos que hacen grande al hombre y Juan Catarí es de una dimensión que merece la medalla olímpica de la cultura.

                                Velorio a la Cruz de Mayo, autor: Francisco Rolingson (Píritu)


domingo, 1 de mayo de 2016

Brevísima crónica de un 1ro. de mayo...

Brevísima crónica de un primero de mayo que me pertenece.
Últimamente durante el primero de mayo no llueve, antes, cuando mi padre Segundo Ures pertenecía a la aguerrida organización sindical FESINLARA, llovía sin compasión, y sobre aquellas calles barquisimetanas convertidas en ríos, marchaban los obreros y sus consignas rasgaban la incesante tormenta hasta llegar empapados a la antigua Casa Sindical.
Tendría yo alrededor de cinco años de edad, o tal vez seis… hoy tengo cincuenta y uno, cuando a despecho de mi madre, papá me llevó a la marcha. ¡Impresionante el conglomerado de gente, impresionante aquellos rostros iracundos que recuerdo como el tráiler de una película ¡ Que pretendía mi padre? acaso darme una primera lección de comunismo?...creo que mi querido viejo lo logró, porque aquella imagen se me hizo imborrable y cada primero de mayo la recuerdo junto a la añoranza de la iniciación del periodo de lluvias, las lluvias de mayo como decía mi abuelo Juan Bautista Villegas.
Como olvidar aquel episodio, si mi padre me levantó en sus hombros, él, marchando junto a sus camaradas, gritando y yo como bandera. En aquella oportunidad se presentó una escaramuza con los sindicatos controlados por el gobierno y la orden fue correr a protegerse de los cabilleros. Papá corrió hacia el estadio Daniel Chino Canónico junto con un grupo numeroso. Sé que fue hacia allí porque un día, ya en mi juventud, al pasar por ese emblemático estadio, los recuerdos vinieron de un girón.  Al llegar a una de las paredes de aquel, para entonces, majestuoso coloso deportivo, donde después vi a Brand Alyea, uno de los importados del Cardenales de Lara, batear jonrones a placer, mi padre me alzó y otros compañeros ya parapeteados en la pared me lograron asir de un brazo y con la ayuda de otros fui a parar a la parte interna del estadio, con la incertidumbre a punta de llanto por no saber donde estaba mi papá en medio de aquel alboroto. Las cosas allí se calmaron, más cuando vi a mi padre resurgir entre la multitud.
Tal vez alguna sanción de la célula donde militaba mereció por aquel atrevimiento, pero a la que más le temía era a la de mi mamá, porque me dijo con firmeza: A tu mamá no le cuentes ni así de esto. Acto seguido me dio un helado, para aquel tiempo “un  polo”, suficiente compensación para pasar por alto en aquel momento el susto, pero no así el tesoro de los más bellos recuerdos de mi papá, el dirigente sindical de la VICSON, el mismo que un día fue apresado por  la Digepol y el que se nos marchó un treinta de enero de 2006 con su dignidad de indio intacta.
Luego yo seguí asistiendo a las marchas, ya como dirigente revolucionario, como dirigente estudiantil. Incluso, aquel episodio en el que injustamente se me atribuyó una agresión al hoy difunto Pedro Morle, cosa que no fue así, pues cuando se dio esa otra escaramuza donde me encontraba yo como padre, cargaba bajo mi protección a mi hijo Nelson Ismael, repitiendo la lección. Hoy los familiares de Pedro no sé si siguen creyendo que fui yo el de la agresión, pero poco importaba a quien se acusaba en aquellos tiempos, igualmente tormentosos, y más si se trataba de un  personaje público como era mi caso. Pese a la virulencia del momento, la rudeza de las consignas, puedo afirmar que en  todo mi trajinar político la violencia no ha sido mi inclinación preferida.
Este primero de mayo  de 2012 no llovió, pero los recuerdos mojaron la morada de mis tiempos y una nueva Ley del Trabajo se firmó con la rúbrica de un Presidente humano, a quien se le quebró la voz por toda la historia que lleva sobre sus hombros al  anunciar la buena nueva para la clase obrera venezolana. Gracias Comandante Chávez por sembrar esperanzas en los surcos que han trazado con su sacrificio los explotados de esta patria.
 Así como mi padre me llevó en hombros  aquel primero de mayo, la historia lo toma a uno en su brioso cabalgar. Algo del eterno retorno salpica nuestros días.
Nelson Ures

Mayo 2012.


Mural Diego Rivera